el blog de j.j.romero para hablar de

el arte de discrepar

las discrepancias son choques dialécticos con un fuerte impacto emocional que, si no se gestiona adecuadamente, acaban en bronca. Veamos como evitarlo y encontremos su parte positiva

No lo podemos evitar; muchas de las opiniones que expresamos contrastan con otros puntos de vista y provocan confrontaciones dialécticas que, en ocasiones, se «van de madre». Si te disgusta discutir tienes varias maneras de evitarlo: 

  1. Deja de opinar. Es el camino sencillo, aunque no parece el más adecuado. Tragarse las opiniones para no generar conflictos debería ser algo residual, para momentos muy concretos en los que haya riesgo de dañar una relación y no interese hacerlo. Y además, hay que ser de una madera muy especial para tener ese temple. 
  2. Dar la razón aunque uno no esté convencido de ello. Había un chiste que decía algo así: «Soy mucho más feliz desde que no discuto» «Hombre, no será por eso» «Pues igual no» 
  3. Entender la parte positiva de las discrepancias y saber manejarlas dentro de sus límites. Es lo inteligente y a lo que voy a dedicar el resto del post. 

DISCREPAR ES POSITIVO

Sí, con toda la rotundidad. En nuestra cabeza conviven puntos de vista construidos a lo largo del tiempo en base a la educación recibida, los valores inculcados, las experiencias… nuestro modo de ver la vida, en definitiva. Son razonamientos subjetivos, desde luego, que no tienen por qué ser compartidos por otras personas con vivencias diferentes. 

Expresar nuestro punto de vista y encontrar contrastes con la manera de pensar de otras personas, nos abre la mente hacia conocimiento que no teníamos. Sirve para descubrir nuevas maneras de ver las cosas que nos enriquecen intelectualmente, e incluso, podrían suponer cambios en nuestros paradigmas principales y en desarrollo personal, en consecuencia. Lógico, ¿verdad?

TODO EL MUNDO TIENE RAZÓN: «SU» RAZÓN. 

Como dije anteriormente, cualquier conclusión que aportemos estará construida por razonamientos personales y subjetivos, válidos para la persona que los emite. Es un absurdo querer quitarle la razón a los demás: ellos tienen la suya y es igual de respetable que la tuya. El camino no es quitársela porque eso no conduce a otra cosa que no sea el conflicto. Si algo cabrea de verdad es que te digan… «no tienes razón» ¿Cómo que no tengo razón? ¡¡Por supuesto que la tengo!! Tengo mi razón. 

Lo sensato es admitir que detrás de cada opinión hay una explicación personal que seguramente va a contrastar con la nuestra, y profundizar en ello, en el origen que da pie su construcción. «¿Por qué piensas eso?» es una pregunta abierta más inteligente que decir «no tienes razón». Lo pregunta no confronta y da pie a la aparición de explicaciones enriquecedoras, en muchos casos. Por contra, negarle la razón a los demás no tiene ningún recorrido y es el gérmen para saltar de la discrepancia al insulto y la descalificación. Tal y como me sugiere mi amigo @RiveiroDavid, esto se llama empatía. Así claro y rotundo. 

NO TRASPASAR NUNCA LA BARRERA

Estamos opinando sobre un tema y nunca debemos extrapolar el asunto y emitir juicios de valor contra la persona que discrepa. Cuando agregamos «eres un…» ya la estamos liando. Estamos saliéndonos de la cuestión fruto del debate y entrando en la valoración, subjetiva claro está, de la persona que opina. Cuando se salta esta barrera empieza en conflicto serio, ese que suele acabar fatal y dejar secuelas en la relación para mucho tiempo. Cuidado !!!!

AQUÍ PAZ Y DESPUÉS GLORIA

Cerrar discusiones no es fácil. Durante el proceso de discutir aparecen fuertes emociones y se alteran los nervios. El lógico que la gente se cabree al ver que su punto de vista no es aceptado, y hay que aprender a gestionar ese sentimiento. Si eres capaz de cerrar el debate dando las gracias a tu «contrincante» por lo que te ha aportado y porque haya sido respetuoso con tu persona dentro de la discrepancia, estarás demostrando una elegancia y una gestión emocional exquisita. Lejos de dejar un mal poso por la discusión en sí, quedará justo la impresión contraria: que eres una persona que admites puntos de vista diferentes y que no sacas las cosas de contexto. Chapeau !!!

CONCLUSIONES

El arte de discrepar se desarrolla… ¡¡discrepando!! No hay nada de malo en ello, sino todo lo contrario. Discrepar con buenas formas y con una actitud de aprendizaje puede ser lo más productivo que le pueda pasar a una persona desde el plano intelectual. Te animo a que pienses sobre todo esto y lo pongas en práctica. Notarás un cambio importantísimo en tu desarrollo personal. 

Saludos y buena suerte !!!!

JJ@RiveiroDavid

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