Robótica: esta sociedad se autodestruirá en cuatro, tres…

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Para sentar las bases de mi reflexión de hoy sobre inteligencia artificial y robótica, voy a intentar resumir 25 años de tecnología en un par de párrafos, a ver si lo consigo. 

1ª Revolución tecnológica: herramientas para el consumidor

Antes de la llegada y masificación de internet, cualquier consumidor que quisiera información para tomar una decisión de compra tenía que ir por las empresas para recabar catálogos o aclarar sus dudas. El poder de la información estaba en manos de las organizaciones y los clientes no teníamos más remedio que pasar por ellas sí o sí, exponiéndonos a ser persuadidos (y hasta manipulados) en ese proceso de interacción con quien nos atendía. 

Internet cambió el escenario. La información comenzó a estar disponible en todos los hogares y hoy tomamos millones de decisiones de compra «en la intimidad», sin necesidad de entrar en contacto directo con nadie de las empresas. ¡¡Se volteó la tortilla!! La información pasó a nuestras manos y podemos manejarla e interpretarla sin necesidad de vernos expuestos a las técnicas persuasivas de antaño. 

Si además de internet le agregamos la llegada de los smartphones y las redes sociales, tendremos dibujado el perfil del nuevo consumidor: personas que buscan información en cualquier momento y en cualquier lugar, que piden opinión a otros consumidores y no a las empresas, que compran y pagan con medios digitales y que apenas tienen roce con los empleados en ninguna fase del proceso de compra, desde que encuentran la información hasta que cierran la operación. 

Las empresas, desconcertadas por este cambio de roles, pasan de ser las protagonistas en las relaciones comerciales a ser comparsas, aunque podríamos establecer tres niveles según el grado de adaptación acometido: 

Nivel 1.- las empresas que comprendieron el modo de compra del nuevo consumidor y adaptaron sus productos/servicios al formato digital. Con ello permiten que sus soluciones sean visibles a través de las herramientas que manejan los potenciales clientes e integran un nuevo modo de entrega, que podríamos denominar «distribución en formato digital». Son las empresas ganadoras, que entendieron al cliente, se alinearon con él y están atendiendo sus pedidos en el formato que ellos desean.

Nivel 2.- las empresas que saben que tienen que hacer algo pero todavía no dieron con la tecla adecuada; vivían bien en otros tiempos y la transición les pilló con el pie cambiado; no les está resultando fácil de entender ni acometer. Prueban, se equivocan, vuelven a probar… y poco a poco van avanzando; a tropezones, pero avanzando al fin y al cabo. 

Nivel 3.- aquellas otras a las que el asunto les viene grande. No entienden nada y no saben por dónde empezar. Se resisten a la transición y creen que pueden aguantar apelando a la compasión del consumidor «de toda la vida» esperando poder mantener con él la misma relación comercial de siempre. ¡¡Se equivocan!! Cada día pierden alguno de esos clientes veteranos y por abajo no captan clientes tecnológicos porque no están preparadas para ello, lo que hace que su masa crítica de potenciales consumidores va disminuyendo progresivamente. Son empresas con los años contados, sin duda. O con los meses. 

Pues bien; esta primera revolución tecnológica nacida desde el cliente y con consecuencias «aguas arriba» en las empresas, ya está concluida. Podemos decir que el 100% de la población (permítanme que sea tan rotundo) ya cuenta con toda la tecnología y la usa para comprar y relacionarse con las empresas de un  modo diferente al del pasado. Las bases de la nueva relación están sentadas y es cuestión de tiempo que las empresas se transformen o desaparezcan. O blanco o negro, no hay mucho más color.  

2ª Revolución tecnológica: herramientas para las empresas

Ahora viene la segunda oleada, el segundo bofetón que a muchos les va a pillar con la mudanza a medio hacer. En este caso, la tecnología que se avecina tendrá alto impacto en los procesos productivos y discurrirá «aguas abajo» hacia los productos, y se sustentará en todo lo concerniente a la Inteligencia artificial y las distintas tecnologías que se agrupan bajo ese término, incluyendo la robótica. La 2ª revolución está planteada para automatizar rutinas mediante la aplicación de algoritmos más o menos complejos, y sus ejecutores serán máquinas inteligentes capaces de tomar decisiones por sí mismas en escenarios preestablecidos. Sustituirán a los humanos, como ya estamos viendo desde hace años a nivel muy básico: los cajeros automáticos evitan millones de interacciones con personal de banca eliminando puestos en las oficinas, las cabinas de telepeaje o las cajas de autocobro en supermercados también ponen las tareas en manos del consumidor y eliminan personal de atención al público, etc. Trasladado a los procesos industriales, nos encontraremos con factorías tremendamente automatizadas en donde la robótica desplazará a buena parte de los operarios de las cadenas de producción. 

¿La robótica nos lleva hacia la autodestrucción?

Hay muchos empresarios que se frotan las manos con esta inminente transformación. Gestionar robots es mucho más fácil que gestionar humanos, sin duda, porque los robots, una vez programados, no precisan de atención constante, ni se desmotivan, ni salen a fumar el pitillo, ni tienen un mal día… ni cotizan a la seguridad social (de momento), ni tienen un salario. Consumen energía y listo, y a cambio trabajan mañana, tarde y noche sin descanso, con una precisión milimétrica y casi sin riesgo de error. La inversión en robótica e inteligencia artificial se amortiza en el tiempo gracias a la mejora de la eficiencia en la producción, creando ventajas competitivas si la mejora se traslada al mercado.

La tendencia parece clara y en breve comenzará a impactar en el empleo. ¿Y qué pasa con las personas que se vean desplazadas de los puestos? Intuimos un aumento drástico de las cifras de paro, con mayor impacto en el colectivo formado por personas veteranas que fueron entrenadas para «hacer» y no están habituadas a «pensar», a aportar valor creativo. Sus habilidades y desempeño ya no serán necesarias en las empresas, y esto provocará un enorme problema para ellas pero también para la sociedad en general. ¡¡Y para las propias empresas que los desplazaron!!. 

Y a esto quería llegar: ¿cómo se va a dar salida a los productos en una sociedad con una alta tasa de desempleo que provoca una merma significativa en la capacidad de compra de la población? ¿La robótica y la inteligencia artificial, entonces, serán un avance o un retroceso a nivel de bienestar general? Las empresas, ¿pasarán de ser verdugos a convertirse en víctimas de la mejora de sus propios procesos? 

La pescadilla que se muerde la cola; caminamos hacia un entorno con mucho menos personal dentro de las plantillas de las empresas, pero también avanzamos hacia conseguir una enorme masa de consumidores con su capacidad de compra muy mermada por falta de ingresos económicos recurrentes. ¿Y ahora qué?

Atentamente

firma juanjo

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