la edad como limitación en la contratación de personal

A raíz del éxito de Carlos Sainz en el Paris-Dakar, a sus 57 años, me encuentro varias felicitaciones en linkedin que aprovechan sus palabras en prensa para remarcar la validez de la experiencia en los procesos de contratación de personal y llaman la atención sobre lo absurdo de utilizar la edad como limitación o impedimento para optar a un puesto de trabajo. Hoy me apetece hablar de este asunto porque creo que su trascendencia lo merece. 

LA EDAD SÓLO ES UN DATO

Quienes participan en estos debates y hablan en términos generales olvidan que «toda generalización acarrea injusticia». No es cierta, como premisa general, que «la veteranía es un grado» y quien piense así corre el riesgo de caer en la involución y la queja, esperando que los demás reconozcan en él algo cuya vigencia es cuestionable. La experiencia hay que ponerla en contexto para descubrir si efectivamente es un grado, o por lo contrario, es un problema. 

De entrada, el sentido común nos lleva a pensar la amplia experiencia de una persona agrega valor a su candidatura, y que las empresas en aras de lograr unos excelentes resultados deberían tomarla en consideración, incluso por delante de otros aspectos. Pero esa premisa es errónea y muy peligrosa; llevarla interiorizada y basar toda la argumentación en esa cualidad está provocando grandes dramas personales en aquellos que, candidatura tras candidatura, no ven reconocida esa valía que creen atesorar.  

EL CONTEXTO

La mayoría de las industrias sufrieron drásticas transformaciones en estos últimos años, siendo la digitalización y la automatización de procesos los causantes de la disrupción. Estos cambios invalidan la experiencia atesorada, esa experiencia construida bajo paradigmas que ya no existen y sustentada en conocimiento técnico que ya no tiene aplicación tan clara. Por citar un ejemplo de un ámbito que me toca directamente, ¿cuántos directores de marketing con experiencia en el lanzamiento de productos en la era «analógica» pueden trasladar aquel bagaje al lanzamiento de un nuevo producto en un contexto global y netamente tecnológico, en donde el manejo de estrategias y herramientas de marketing digital es imprescindible? 

Volviendo al caso de Carlos Sainz que se toma como referente, en desempeños como el suyo en los que el conocimiento técnico sigue siendo similar al del pasado (las destrezas de conducción son muy parecidas), la experiencia sí que marca la diferencia entre rivales. Pero dentro del ámbito de la empresa tenemos centenares de casos en los que experiencias ancladas en el pasado son una seria limitación en los procesos de contratación de personal a la hora de poner en valor una compañía que quiera ser competitiva en tiempos que se rigen por otros paradigmas; las decisiones que hay que tomar ahora en poco se parecen a las que había en tomar en entornos estáticos y menos competitivos. La experiencia de un «Carlos Sainz» sería cuestionable en muchos sectores y no sería garantía de éxito presente; podría ser todo lo contrario. 

EN DEFINITIVA

Quien escribe este artículo supera ya el lustro y entraría dentro del grupo de «veteranos» con dificultades de reintegración en la empresa, si ese fuera mi caso. Si me dejo llevar por el mensaje erróneo de que tienen que tenerme en cuenta por la experiencia que atesoro y me encuentro con que eso no sucede, caería en la frustración, el desánimo, la desesperanza y la queja. Mi día a día se convertiría en una penitencia y acabaría suscribiendo la frase de que «nadie me coge por la edad». Lo grave de esta premisa es que si la doy por cierta, ¡¡ nada puedo hacer para cambiarla !! La edad es la que es y no puedo quitarme años, lo que me aboca a pensar que la única manera de trabajar es que alguien se apiade de mí y me ceda un hueco en su empresa por compasión. 

Hay que evitar caer en ese callejón sin salida, sobre todo porque no es cierto. Lo que limita a las personas no es su edad, sino la adecuación de su desempeño para los nuevos tiempos. Esto sí puedo cambiarlo. Si soy capaz de actualizarme e integrar los conceptos que ahora se precisan, y a eso le agrego el plus de mi veteranía, lo que antes era un impedimento ahora pasa a ser un valor diferencial. Pero ojo, la veteranía como complemento de la capacitación, no en sustitución de. 

Piénselo de este modo porque así sucede en buena parte de los casos, aunque no negaré que haya situaciones en las que a una persona le cierran la puerta por el dato de edad en los procesos de contratación de personal, sin más. Pero creo, sinceramente, que no son mayoritarios;  que la verdadera limitación para la contratación de personas no estriba en su edad, sino en la validez del conocimiento que atesoran y su aplicabilidad en entornos radicalmente diferentes a los que vivieron en el pasado. 

Mi enhorabuena a Carlos Sainz por sus méritos en el deporte, pero no pensemos que las empresas necesitan específicamente muchos «Carlos Saínz»

Cordialmente

firma para artículos en el blog jjromero

 

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