¿son las redes sociales para mí?

A.V.L.L.. nos hace llegar la siguiente cuestión:

[framed_box] somos un gabinete de 3 abogados y no sabemos si nos interesa estar en las redes sociales ¿nos podían dar su opinión sobre esto?[/framed_box]

Antes de entrar en contenido conviene remarcar la pertinencia de hacerse esta pregunta y comenzar a explorar la respuesta. ¿Y por qué remarco esto? Porque desgraciadamente nos encontramos con demasiadas empresas que se meten en redes sociales por “moda” y no tienen ningún objetivo definido, o por lo contrario, hay otras muchas que sí deberían tener presencia por la repercusión positiva que les podría acarrear pero siguen sin hacerse esa pregunta y viven ajenas a este nuevo modo de comunicación con los clientes.

Entrando en materia, lo primero que conviene tener claro es que las redes sociales NO SON PARA VENDER. Y lo pongo en mayúsculas para que quede bien claro: una cosa es el comercio electrónico y otra bien diferente la promoción en las redes sociales. Y aunque es fácil diferenciar ambas herramientas entre sí, mucha gente confunde los objetivos y usa las segundas con el mismo fin que las primeras. ¡¡Tremendo error!! Las redes sociales son espacios de interacción entre individuos y hay que ser muy sutil cuando se invade estas redes con fines comerciales. O se hace con un claro aporte de valor al colectivo en el que nos estamos “entrometiendo” o hay muchas posibilidades de salir escaldado del intento y obtener los resultados contrarios a los que se esperaba lograr.

Dicho esto les contaré para qué son las redes sociales: PARA QUE NOS COMPREN. Puede parecer lo mismo que antes, pero no lo es. Voy a explicarles la diferencia. Las personas seguimos un proceso inconsciente de compra que entre los distintos pasos, incluye el conocimiento del establecimiento y del producto (¡¡obvio!!) y la reputación que se tenga el establecimiento elegido. Dicho de otro modo, cuando estoy buscando un producto para cubrir cierta necesidad comienzo a mirar por aquellos establecimientos que recuerdo, luego comparo las distintas ofertas, y finalmente tomo una decisión que, entre otras cosas, se ve condicionada por la reputación que en mi cabeza exista sobre el comercio en el que tengo pensado comprar. Pues bien, en todos estos pasos puedo influir a través de una acertada estrategia en redes sociales y persuadir, de este modo, al potencial consumidor para que me tenga en consideración. ¡¡Para que me compre!!, tal y como les decía más arriba.

Veamos entonces para qué sirven las redes sociales:

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  • Para que la gente nos conozca, esto es, para tener “visibilidad” como empresa. Gracias a una correcta estrategia en social media los usuarios de las redes pueden conocer y recordar nuestra marca, aspecto fundamental para que nos tengan en consideración cuando precisen atender alguna necesidad. Recuerden aquella poderosa frase que dice: “si no te conocen, no existes”. Pues precisamente para esto, para que nos conozcan, es para lo que debemos usar las redes sociales. Las empresas que viven ajenas a este fenómeno de comunicación tienen menos posibilidades de ser recordadas cuando un cliente está buscando alternativas para hacer una compra.
  • Para mejorar nuestra reputación.- si nuestra presencia en las redes sociales persigue un claro aporte de valor, los usuarios aceptarán nuestras intervenciones y comenzarán a tener un buen sentimiento hacia nosotros. Deben vernos como una empresa que les ayuda, que les facilita información útil e interesante, que les aporta valor en definitiva. Observen la diferencia entre estos conceptos y los que se persiguen cuando uno enfoca la estrategia con un enfoque descaradamente comercial. El impacto en el usuario es radicalmente opuesto: aceptación y ganancia de reputación en el primer caso, frente a rechazo y desprestigio en el segundo.
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Hechas estas puntualizaciones, ya estamos más cerca de responder a la cuestión planteada. Lo siguiente que hay que preguntarse es: ¿están mis clientes en las redes sociales? No es lo mismo dirigirse a un target de clientes formado por personas jóvenes, que podemos presumir que son tecnológicas y “sociales”, que a un perfil de personas de mucha más edad, que quizá no sean muy activas en las redes sociales. Recuerde una cosa: las empresas deben estar en donde están sus clientes y deben comunicarse con ellos usando los mismos canales que ellos utilizan. Por lo tanto, si sus clientes están en las redes sociales, su empresa tiene que estar.

Y con todo esto ya podemos ir finalizando. Repasemos algunas cosas importantes:

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  • Primero: determine cuál es el perfil de cliente que más le interesa para su negocio y pregúntese en dónde interactuar con él. Si su cliente es un colectivo habitual en las redes sociales, usted tiene que estar.
  • Segundo.- cuando haya decidido tener presencia en las redes sociales, recuerde que no es necesario estar en todas las redes existentes. Nuevamente será el perfil de cliente al que usted se dirige el que determinará el orden de prioridad. Habrá empresas que deban crear un blog y apoyar su promoción en linkedin, a otras simplemente les será suficiente con tener una página en Facebook, otras quizá consideren oportuno reforzar la divulgación con una cuenta en Twitter, otras quizá opten por crear un “escaparate” en Pinterest y apoyarlo con Twitter, etc. etc. etc. No hay que estar en todos los sitios como un loco; esto consume demasiado tiempo. Hay que afinar la estrategia seleccionando los canales más idóneos según el caso.
  • Tercero.- la estrategia a seguir en ella debe tener dos objetivos: darle visibilidad al negocio y ganar reputación. Lo primero se consigue con una cierta regularidad en las publicaciones, es decir, debemos ser constantes y perseverantes. Aquello de “acribillar” al usuario durante unos días y luego olvidarlo durante unas semanas, no tiene ningún sentido. La reputación se logra con un claro aporte de valor al usuario de las redes elegidas, para lo cual hay que ser muy cuidadoso con la calidad de los contenidos a publicar y muy sutil con los mensajes “comerciales” que queremos incluir.
  • Cuarto.- si usted ya asumió todos esos puntos, solo le queda una cosa. Valorar la relación coste/beneficio. Porque a pesar de lo que muchos creen (que las redes sociales son “gratis”), existe un alto coste de oportunidad: cuando una persona esta dedicada a la promoción y divulgación de contenidos en las redes sociales puede estar haciendo otra cosa. Se trata de un coste que no puede pasar desapercibido y que tiene que ser contemplado a la hora de tomar una decisión estratégica de este calibre.
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En resumen; para saber si hay que estar en redes sociales o no se requiere un pormenorizado análisis del tipo de negocio que tenemos, del cliente al que nos dirigimos y de la estrategia que queremos seguir en cuando al tipo de contenido a aportar y la recurrencia de las publicaciones. Todo ello valorando los costes en los que se va a incurrir y el hipotético resultado que deseamos obtener. Confío que los puntos anteriores le den pistas de qué variables deben contemplarse a la hora de tomar una decisión sobre estar o no en redes sociales.

Un cordial saludo

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